Reúne tres elementos con alturas distintas: un libro bajo, un jarrón medio, una rama alta. Ese escalonamiento ordena y alarga visualmente. Si cambias una pieza, conserva el ritmo. Las variaciones sutiles sostienen identidad, evitan ruido y permiten que la cápsula se adapte sin sobresaltos.
Deja márgenes vacíos alrededor de la viñeta. El respiro potencia lo que sí está y facilita limpieza cotidiana. En casas compactas, el vacío es lujo: sugiere calma, evita tropezones visuales y otorga flexibilidad para sumar flores, una taza o una tarjeta sin caos.